La impotencia de aquel hombre se reflejaba en el brillo de sus ojos, el constante temblor que recorría sus extremos, la gota de sudor que recorría su arrugado rostro delataba todo aquello que trataba de ocultar. Poco a poco, sus labios temblaban, así como sus piernas. ¿Que ocultaría este ser tan decrepito? No pude más que especular, ya que aunque este se derrumbara como torre de naipes, jamás hablaría, ni ahora, ni nunca.
snippet from Eppur
Eppur