Celos y otros accesorios. TODAS las relaciones de pareja son nefastas. TODAS. Sí, tienen esos ratitos de agasajo en los que nada más importa, (bien decía un sabio cartel en una cantina del Centro que "El amor dura lo que dura dura" -si lo sabré yo-), pero el resto del tiempo es un estire y afloja del infierno en el que, si eres como yo, siempre hay gritos o ironías o insultos elaborados para que suenen a refinadas bromas pesadas. También hay cenitas, besos, largos silencios que no te hacen sentir como imbécil o un par de manos que te masajeen la espalda; pero cuando estás en una relación de pareja, más allá de lo bueno y, sobre todo, más allá de lo malo... ¡AL MENOS TIENES UNA RELACIÓN DE PAREJA! y no un espejismo que no te deja ni hacer bien la digestión ni checar con gusto el resto del menú.
Cuando no la tienes, ¿para qué cargas con la nefastez de a gratis? Nomás te dañas el cutis con el estrés y te duelen el cuello y los hombros. Y te pasas los días pensando en voz alta "Y si sí...", ¡pues no!
¡Nada, qué! Si no es una relación, deja en claro que los celitos y demás accesorios son innecesarios.
Porque si ya te vas a aventar el numerito de los celos o los gritos, sombrerazos, jetas y demás, MÍNIMO que por la noche puedas reconciliarte durmiendo de cucharita, entrepiernados.
Ya pasé por esas etapas en las que proyectaba en los demás la sensación de que había 'algo' entre una persona y yo y, naturalmente, no era cierto. Eran elucubraciones mías. ¿Qué pasaba? Nomás desconcertaba a la gente y solito desperdiciaba el tiempo que debí haber invertido en la relación más importante que tengo; la que tengo conmigo mismo... aunque sea un cliché.
Cuando no la tienes, ¿para qué cargas con la nefastez de a gratis? Nomás te dañas el cutis con el estrés y te duelen el cuello y los hombros. Y te pasas los días pensando en voz alta "Y si sí...", ¡pues no!
¡Nada, qué! Si no es una relación, deja en claro que los celitos y demás accesorios son innecesarios.
Porque si ya te vas a aventar el numerito de los celos o los gritos, sombrerazos, jetas y demás, MÍNIMO que por la noche puedas reconciliarte durmiendo de cucharita, entrepiernados.
Ya pasé por esas etapas en las que proyectaba en los demás la sensación de que había 'algo' entre una persona y yo y, naturalmente, no era cierto. Eran elucubraciones mías. ¿Qué pasaba? Nomás desconcertaba a la gente y solito desperdiciaba el tiempo que debí haber invertido en la relación más importante que tengo; la que tengo conmigo mismo... aunque sea un cliché.